Negación vasca radical del capitalismo mundial

SEPTIMA CINTA: DONDE SE EXPLICA QUE UN ESCALOFRIO RECORRE EL ESPINAZO DEL CAPITAL, SUS PELIGROSISIMAS REACCIONES, LAS BESTIALIDADES QUE PROMETE AL PLANETA, L0 LOGICO QUE ES QUE ETA Y EL MLNV SE DECLAREN CONTRA "ESTE" MUNDO Y LA RESPONSABILIDAD DE QUE QUIZA LA LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL DE EUSKAL HERRIA PUEDA SER LA CHISPA QUE INICIE LA CREMACION DE LA EXPLOTACION PLANETARIA

Un escalofrío recorre el espinazo del capital

Voy a leerte los tres primeros párrafos del subcapítulo 5.3. UN FUTURO QUE ESTA NACIENDO del documento de KAS. Dicen así:

"Un escalofrío recorre el espinazo del Capital. Hace pocos años el optimismo dominaba entre las clases burguesas del centro imperialista. La URSS se descomponía y las izquierdas militantes eran sometidas en el mundo entero a presiones y ataques durísimos que se sumaban a las propias debilidades y errores. La economía capitalista semejaba una locomotora imparable. La euforia era incontenible y se escribieron todas las estupideces reaccionarias imaginables.

Muy pocos advirtieron lo que se fraguaba dentro de las calderas de la locomotora. El desprecio y el silencio cayeron sobre ellos. Imperaba una inconsciencia y superficialidad fatua similar a la anterior al crack del 29. Hoy el escalofrío se une al desconcierto. El triunfalismo artificial mostrado por la prensa a raíz de la firma del GATT es más un acto de voluntad propagandística que otra cosa. El triunfalismo se sustenta en dos certidumbres macabras y una hipótesis escalofriante:

Sin embargo ninguna crisis por dura y prolongada que sea, y la actual lo es y mucho, supone obligatoriamente el hundimiento definitivo del capitalismo. Todas las crisis son reversibles porque ellas mismas son un medio de ataque a las/los oprimidos y de recuperación de la ganancia. La crisis destruye riqueza, capital acumulado, infraestructuras y fuerza obrera y popular a la vez que permite a las fracciones más poderosas de las clases dominantes imponer sus condiciones. Según sea la capacidad de lucha y la visión estratégica de futuro, las naciones, clases y sexo oprimidos podrán detener las agresiones del Capital y avanzar pasos significativos."

Fíjate bien, la economía­mundo capitalista vive hoy (a menos de cinco años del anuncio de la victoria yanqui en la Guerra Fría que supuso la caída del Muro de Berlín, a sólo dos años y medio del clímax de esa victoria reflejado al arriarse en el Kremlin la gloriosa bandera roja de la hoz y el martillo el 25 de diciembre de 1991) la feroz agravación de una de sus pavorosas crisis mundiales.

Es la tercera crisis mundial del capitalismo maduro y más grave que las dos anteriores (la de 1873-1893 y la de 1929-1941). La caída de la Bolsa de Tokio de 1989 a 1992 (pérdida del 56%) ha sido mayor que la caída de la Bolsa de Nueva York de 1929 a 1932.

Es una crisis ya más larga que las dos anteriores. En 1979 el maestro de la Historia Económica Mundial Fernand Braudel finalizaba su obra monumental Civilisation materielle, économie et capitalisme, XV-XVIII siecle. Tome 3. Le Temps du Monde afirmando que:

"Nadie negará, sin duda, que la crisis actual, iniciada en el decenio de 1970-1979 amenaza al capitalismo. Su gravedad es mayor que la de 1929 y probablemente se hundirán empresas de primera magnitud"

La omnipresencia y gravedad crecientes de esa crisis aparecen con claridad día a día a quienes leen la prensa con conciencia vigilante. Por ejemplo, reaparecen en los países enriquecidos del llamado Norte las enfermedades ligadas a la escasez y la pobreza y que se creían desaparecidas. Y así la contraportada de Egin del pasado día 20 de noviembre relataba: "la gravedad que en el mundo ha adquirido la tuberculosis".... "que se ha transformado en "una amenaza real" para los países industrializados como Estados Unidos" y que "De mantenerse la actual pasividad en el mundo, se calcula que treinta millones de personas morirán víctimas de la tuberculosis".

La brutalidad con que la crisis mundial golpea incluso al nuevo rico, al Japón, salta también a la vista día si y día no en la prensa diaria. El pasado 30 de octubre LA VANGUARDIA afirmaba que "la crisis económica japonesa sigue agravándose" y titulaba a cuatro columnas: "El paro en Japón alcanza su más alto nivel desde 1988 con un alza del 17% en un año. Aumento considerable de las pérdidas en las principales empresas niponas". El 21 de noviembre pasado el suplemento económico del EL PAIS titulaba "Pero mejor que mañana. El milagro japonés, por primera vez desde 1945, no garantiza al ciudadano un empleo seguro" y resumía que "Un 40% de las empresas manufactureras japonesas afirma tener demasiados trabajadores y prepara reducciones de jornada, jubilaciones anticipadas y recortes salariales". El 12 de diciembre el tema subía a ser tema de portada del suplemento de EL PAIS: "Sin ton nipón". Y los datos escalofrían: la sobreproducción por falta de demanda solvente y exceso de capacidad productiva se cifra, por ejemplo, en que sobran anualmente más de dos millones de coches. Y como con los coches pasa con casi todo, porque "Una parte creciente de la producción se acumula en las fábricas como consecuencia de la fuerte caída del consumo interno y la paulatina disminución de unas ventas en el extranjero que durante décadas no habían dejado de crecer" "10.000 compañías japonesas en bancarrota en 10 meses, con un agujero de 10 millones de yenes en adelante". Japón descubre de repente y con estupor que su afamado modelo económico está agotado, reza el subtítulo del artículo.

En el otro nuevo rico del planeta, esa Alemania que emerge de nuevo como la potencia hegemónica en Europa, después de ver disminuir su Producto Interior Bruto durante el año 1993, el paro sobrepasó en enero de 1994 la barrera psicológica de los cuatro millones de parados, nivel nunca alcanzado antes desde el final de la II Guerra mundial. Y a finales de mayo de 1994 elige como Presidente de la República a un duro que no esconde su cercanía al pensamiento ultraderechista y una encuesta del Instituto Forsa encuentra que un alemán de cada cuatro (el 24%) considera que las ideas que defendía el nazismo "no eran tan malas".

El Presidente de los Estados Unidos, el Presidente del viejo rico del planeta, Bill Clinton escribe (y todos pueden leerlo en la prensa europea en octubre pasado) que: "Sabemos que en Estados Unidos hemos registrado una mayor desigualdad que en ningún otro lugar.... sabemos también que la mayoría de los trabajadores estadounidenses trabaja hoy más duramente que nunca en su vida, que la semana laboral media dura hoy más que hace 20 años, que los salarios reales por hora ajustados a la inflación alcanzaron su cima en 1973 y, por consiguiente, la mayoría de la gente está trabajando más por los mismos salarios reales que hace 20 años, o por salarios inferiores". Lester C. Thurow, decano de la Escuela de Empresariales Sloan del Instituto de Tecnología de Massaachusets, gurú de economistas yanquis, escribe dos meses antes que el porcentaje de varones estadounidenses de 18 a 24 años con pleno empleo (trabajando ocho horas al día, 5 días a la semana y 52 semanas al año) que ganaban menos de lo fijado como umbral de la pobreza aumentó del 18% al 40% entre 1980 y 1990. En el caso de las mujeres en iguales condiciones el aumento fué del 29% al 48%. Y que los salarios reales bajaron entre 1980 y 1992 para el 60% de todos los varones. En enero de 1992 se supo que las 500 empresas más importantes de los Estados Unidos (que sumaban veintiún millones de empleados) disminuyeron en 1991 sus beneficios por tercer año consecutivo, cosa que no sucedía desde que en 1969 se empezó a controlar el dato. 1991 fué también el quinto año consecutivo en el que el nivel de vida general de los norteamericanos había vuelto a bajar.

¿Te acuerdas del pronóstico de Braudel que te he citado hace un momento ("probablemente se hundirán empresas de primera magnitud")?. Pues fíjate en estos pocos botones de muestra: en sólo tres años del decenio de los noventa las compañías aéreas han tenido pérdidas record -un billón y medio de pesetas que equivalen a todos los beneficios acumulados previamente- y han despedido a más de ochenta mil empleados. La causa es la general de la crisis capitalista (sobrecapacidad de oferta y falta de demanda solvente) porque si en 1990 hubo 50 millones de asientos vacíos en vuelos intracomunitarios subieron a ser 65 millones en 1992. En abril de 1994 se declara en quiebra el mayor grupo inmobiliario de Alemania y huye su dueño Jurgen Schneider (el conocido como "rey Midas" del negocio inmobiliario alemán) dejando deudas de ochocientos mil millones de pesetas. Daimler-Benz, que es el primer grupo industrial alemán cerró 1993 con su peor resultado de los últimos 50 años. En mayo de 1994 un experto en temas financieros avisa en The Daily Telegraph que cuando se conozcan los números definitivos Lloyd s, el mercado de seguros más grande del mundo, habrá perdido entre diez mil y quince mil millones de libras esterlinas (entre más de dos y más de tres billones de pesetas) en una crisis que ha provocado ya suicidios, ha arruinado familias y llevado a la bancarrota a personajes de la más alta sociedad británica.

En este año de 1994 las desgracias de los trabajadores de Santana, de Seat y de Nissan han sido constante reclamo de la atención pública española. No son sino síntomas de la ferocísima crisis que arrastra la industria automovilística mundial. Fíjate que eso son palabras mayores. El desarrollo de esa industria, la expansión del automóvil privado (de la que pueden darte una idea el salto de 250 millones de automóviles registrados en el mundo en 1970 a 560 millones en 1990 y el salto de la producción mundial de 8 millones de coches en 1950 a 36 millones en 1989) ha sido la cifra y el emblema del cuarto modelo de acumulación capitalista iniciado después de la II Guerra Mundial y que es el que muestra su quiebra en la crisis económica mundial actual. Hace un momento te dije que el pasado año de 1993 a los japoneses su crisis de sobrecapacidad productiva les suponía que les sobrasen anualmente dos millones de coches. Pero es que 1993 ha hecho padecer al sector del automóvil mundial la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. En Europa, que es el mayor mercado del mundo para el automóvil, se matricularon en 1993 dos millones menos que en 1992. En el mercado español la catástrofe supuso matricular menos de tres cuartos de millón de automóviles, lo que supuso retroceder al nivel de siete años antes. Los fabricantes de automóviles en España, todos ellos empresas extranjeras transnacionales, que tienen una capacidad de producción que oscila entre dos millones y dos millones y medio de coches anuales, fabricaron en 1993 poco más de millón y medio perdiendo así para España el puesto de quinto fabricante mundial a manos de Corea del Sur. Esos fabricantes, que son el sector más exportador de la economía "española" multiplicando por once el valor de lo exportado por el siguiente sector, han reducido en 31.000 el número de empleados que tenían doce años antes. Desde 1979 a 1991 los Tres Grandes yanquis (G.M, Ford y Chrysler) habían eliminado 350.000 puestos de trabajo, una reducción de más de la tercera parte, y han seguido despidiendo decenas de miles en los años siguientes. Un estudio para la Comisión Europea conocido en octubre de 1993 avisó de que sólo la industria auxiliar del automóvil podría perder más de 400.000 puestos de trabajo hasta el año 2.000. ¿Ves como se multiplican, mires a donde mires, los síntomas de una feroz y terrible crisis del capitalismo mundial?.

¿Ves como el documento de KAS acierta de pleno cuando avisa de que un escalofrío recorre el espinazo del Capital?.

Las características de la actual crisis económica mundial y la novedad de la crisis ecológica